DE CUBA                            


Ayudar a los demás

Margarita Hernández Salgado
Foto: Richard
 

Mi profesión se la debo a un Círculo de Interés pioneril.

Adoro mi profesión, pero…lo que más me gusta es no tener necesidad de ejercerla. Es contradictorio, pero no poseer contenido de trabajo me hace más feliz aún, porque significa que nadie está en apuro. A estas alturas te preguntarás que función realizo. Soy bombero.

Cuentan mis familiares que desde muy pequeño manifestaba mi deseo de ser bombero. Pienso que debió influir el vivir relativamente cerca de un comando y que a cada rato oía pasar los carros sonando la sirena. Pero no podía imaginar todo lo que implica este quehacer desde el punto de vista humano, la preparación física y sicológica que hay que tener. Mas, algo si tenía determinado: ayudar a quienes lo necesitaran, arriesgarme por salvar a otros. Todo esto ejercía una enorme atracción, aunque debo confesar que, en la infancia, el enorme carro rojo con su sirena y el vestuario usado me seducían.

Fue en cuarto grado, residiendo en el municipio Boyeros, aquí en la ciudad de La habana, que la escuela organizó varios Círculos de Interés, entre ellos uno de bomberos; mi elección estaba hecha mucho antes.

Comencé así a adentrarme en este interesantísimo mundo, lo que hizo más firme mi anhelo de integrar las filas de este “ejército” de hombres intrépidos.

Ya en Secundaria Básica seguía obsesionado con la idea. Mi camino estaba definido. Entonces, me presenté como bombero voluntario en el Comando 26 de Capdevila, tenía sólo 14 años. En este lugar tuve la oportunidad de participar, por vez primera, sofocando un incendio de grandes proporciones.

Luego, llegó el momento de decir presente al llamado de la Patria, en el SMG, por su puesto, como bombero. Fui jefe de un pelotón en el Comando 3 del municipio Cerro, donde cumplía tan honroso deber y comencé a trasmitir mis experiencias a los que se iniciaban en esta tarea.

Desde febrero de 2004 me encuentro en el Comando Especial de Rescate y Salvamento, con la responsabilidad de técnico. La esencia de nuestro trabajo es, como su nombre lo indica, salvar y rescatar personas atrapadas en derrumbes, en profundidades como pozos, huecos, en el mar, así como ante cualquier situación de este tipo ante un fenómeno meteorológico.

Es cierto que existen riesgos, pero siempre con el propósito de ayudar a otros que se hallan en una crítica situación. He tenido momentos difíciles, como cuando sufrí una herida en el momento de bajar a un pozo a rescatar a una niña; pero el hecho de haberle salvado la vida, de ver la alegría de sus padres y vecinos constituyó una gran recompensa, que poco sentí la sutura.

Enrique Díaz Boloy, 24 años, militante de la UJC, miembro del MININT, Segundo suboficial.   
 

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