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Día
del árbol
Lucía Sanz
Fotos: Luis Pérez
Ceibas, algarrobos, palmas reales, flamboyanes… una gran
variedad de árboles crecen a todo lo largo y ancho de
nuestro archipiélago.
Mas, ¿sabías que en Cuba también les ha
dedicado un día?
Su historia se remonta a inicios del pasado siglo cuando en
la barriada de El Vedado, una de las más importantes y
populosas de La Habana, la Asociación de Propietarios,
Industriales y Vecinos del Vedado y Príncipe se propuso
fomentar el arbolado y promover el amor e interés por
éste en la comunidad.
Así, nació la idea de efectuar en Cuba el Día o Fiesta del
Árbol. Como fecha de celebración se escogió el 10 de
octubre, inicio
de las guerras libertadoras contra el colonialismo
hispano. Ese día, de 1904, se celebró la festividad,
por vez primera. ¿El lugar? El Parque Varona –
llamado así en homenaje al Doctor Manuel Varona Suárez,
presidente de la asociación-, situado en la calle Paseo
entre Línea y Calzada, en un céntrico parque de La
Habana, oportunidad en que se sembró una ceiba que
todavía vive.
Años después, José Ramón Villalón, antiguo oficial del
Ejército Libertador, propuso construir un parque, para
el cual pidió al vecindario que donara árboles. La
obra, concluida en seis meses, fue inaugurada el 10 de
octubre de 1915. Se trata del Parque Villalón, en la
calle Quinta entre C y D, también en El Vedado,
colindante con el Teatro Amadeo Roldán.
Con el paso del tiempo la efeméride cayó en el olvido. A
mediados del año 2002 se decidió rescatarla, y fue
creado el Grupo Gestor de la Fiesta del Árbol que
integran las organizaciones de masas, centros y escuelas
de los alrededores, así como el Grupo de transformación
del barrio.
Y es que más allá de su belleza, los árboles absorben
el dióxido de carbono el cual es transformado en
sustancias nutritivas para la propia planta y demás
seres vivos; aportan materia orgánica al suelo,
contribuyendo a su fertilidad y envían humedad a la atmósfera,
así regulan la temperatura.
Asimismo, purifican el aire y reducen el calentamiento de la
tierra, sirven de cobija a numerosas especies animales y
vegetales, y en dependencia de la especie nos brindan
frutas, caucho, corcho, tinturas, fibras, aceites,
medicamentos, además de valiosas maderas.
Por
todo ello, resultan vitales para la vida y nos hacen
recordar las palabras de nuestro Héroe Nacional: Comarca
sin árboles, es pobre. Ciudad sin árboles es malsana.
Terreno sin árboles, llama poca lluvia y da frutos
violentos…
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*Suecia fue la primera
nación en instituir el Día del árbol, en 1840.
Años más tarde, los suecos que emigraron a
Estados Unidos llevaron esa costumbre, cuyo
ejemplo sirvió para que allí se instituyera la
festividad en 1872.
* Mediante un decreto
presidencial, 1951 fue declarado Año del Árbol
en México. Durante el gobierno de Adolfo López
Mateos (1958-1964) se aprobó que el segundo
jueves de julio se realizara el Día del Árbol.
El 7 de julio de 1959 se estableció —de modo
permanente y durante todo el mes de julio— la
celebración de la Fiesta del
Bosque.
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