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Íreme
Abakuá símbolo
de cubanía
Mongui
Quizás
en las fiestas del carnaval, en fotografías
costumbristas o en alguna postal promocional hayas
observado una singular figura vestida con traje de
llamativos colores y un caperuzón de forma cónica que
termina en pompón.
Aunque
casi todos lo conocen como diablito,
su verdadero nombre es íreme
y proviene del Calabar, una región de África en el
sudeste de la actual República de Nigeria y parte del
Camerún.
Lo trajeron los negros de
allá, cuando esclavizados por los españoles fueron
trasladados a Cuba y se les permitió agruparse según
su lugar de procedencia, costumbres y tradiciones.
Entonces formaron la Sociedad Abakuá, una especie de
hermandad masculina que se preocupaba mucho por la
emancipación de la esclavitud.
No por gusto los
colonizadores les llamaron ñáñigos, que
significaba arrastrados,
y los persiguieron y maltrataron. Pero ellos supieron
imponerse, y el Día de Reyes( 6 de enero) primero, y
durante el carnaval, después, sacaban sus diablitos a
la calle para bailar y festejar.
Con
el tiempo el diablito pasó a formar parte de nuestra
identidad: lo vemos en grabados de distintas épocas, se
vende como souvenir a modo de recordatorio e incluso las
agencias turísticas lo utilizan para representar a Cuba
en el extranjero, pues se ha convertido en la figura más
conocida universalmente dentro del complejo cultural
abakuá.
Este
simpático personaje que ha ganado gran popularidad se
expresa mediante la danza, recurriendo a un amplio
repertorio de ademanes, gestos y pantomimas que
constituyen un verdadero lenguaje mímico. ¡Ah…! , y
cuando está contento, hace sonar las enkaniká,
unas campanas metálicas que le cuelgan a la cintura y
producen un sonido alegre y vivaz.
La danza del íreme ha
influido notoriamente en la columbia, una de las
variantes de la rumba que al igual que el son, la
guaracha o el casino, es música mulata, o sea, mezcla
de lo europeo, africano, indígena y hasta lo chino, uno
de los elementos que, culturalmente, caracteriza a la
cubanidad.
Otro
tanto a su favor es que, si bien en África existen
hermandades parecidas a la nuestra, la Sociedad Abakuá
solo se localiza en la Isla, una razón más para
sentirnos orgullosos de contar con esta agrupación y
con sus diablitos enmascarados. |