|
Vista hace
fe
Carlos
Castro Sánchez
Fotos:
José Hernández Mesa, periódico Vanguardia
El sonido de
la máquina Braile o las pinchaduras producidas sobre el papel
con el punzón y la regleta son ya habituales en el aula de
8vo.3, de la Escuela Secundaria Básica Urbana (ESBU) Osvaldo
Herrera, en el municipio de Santa Clara, provincia de Villa
Clara.
En voz alta,
Elizabeth, Yanara, Katerine, Dayani o Mabay se turnan para
repetir, a manera de dictado, lo que explica la profesora Irene
Dulzaines García. Así, Damaris Silverio, Yudislenis Pérez y
Yanet López no se quedan sin tomar notas de las clases.
¿Por qué? La
respuesta es sencilla.
Ocurre que
en ese centro acumulan varios años de experiencia con la
inserción de alumnos invidentes o débiles visuales en los cursos
corrientes. Es decir, pese a sus limitaciones, Damaris,
Yudislenis y Yanet comparten con el resto de sus compañeros.
Todos nos
relacionamos de maravillas con ellas. Nos llevamos bien y eso es
bueno para todos,
nos dice Amed Fernández Reyes, de 13 años.
Son
iguales a nosotros, por eso nos relacionamos y las apoyamos
tanto. No porque uno deje de ver, o vea muy poco, debe estar
apartado de los demás. ¡Nada de eso!
Grisel León
Ruiz, 13 años.
|