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25 años abriendo caminos al
futuro
Míriam
García
Fotos: Ricardo
Hermoso
lema, digno del Palacio Central de Pioneros Ernesto
Guevara, donde por un cuarto de siglo el futuro ha
sido la palabra de orden.
Amplio, ventilado,
luminoso, con ese verdor que lo envuelve, el Palacio se
distingue del resto de las construcciones del
Parque Lenin por el árbol
rojo, del escultor Sandú Darié, que representa la
unidad entre las niñas y niños del mundo, y que al paso del
viento entrechoca sus metálicas ramas, emitiendo
un armonioso sonido musical .
Y una vez adentro, te
recibe el símbolo de la instalación, formado por nueve
estrellas colocadas consecutivamente, en representación de
los grados que cursan los pioneros en primaria y secundaria.
Al centro, las estrellas encierran el contorno de la imagen
del Che guerrillero, y dejan ver, al fondo, el busto
de José Martí, situado en la Plaza Central que lleva el
nombre del Héroe Nacional.
Esta instalación se debe a
la heroína de la Sierra Maestra, la inolvidable Celia, y fue
entregada por el Comandante en Jefe Fidel Castro el 15 de
julio de 1979, en la celebración del Día de los
Niños.
Sano y legítimo es
el orgullo que manifiestan los hombres y mujeres que allí
laboran al hablar de
su Palacio.
Ellos saben que la verdadera majestuosidad no es la física,
sino la que viene del aprendizaje, del descubrimiento, y la
formación de valores éticos y estéticos que allí se brindan
con tanto amor.
Los
mayores logros
Sin
lugar a dudas son muchos los éxitos del Palacio Central de
Pioneros a lo largo de estos cinco lustros. Para su
directora, Lesbia Cánovas Fabelo, además de la entrega de
los 543 trabajadores y la disciplina, participación y ansias
de saber de los estudiantes, es fundamental mostrar la
sociedad cubana en miniatura, mediante el quehacer de
veintidós ministerios y más de 117 empresas, y cómo, al
existir toda una gama de especialidades, los pioneros
y pioneras que asisten a los 176 círculos de interés
de diferentes oficios y profesiones
llegan a conocer sobre cualquier adelanto científico.
Y en los ojos de Lesbia se
aprecia el brillo de la confianza en el porvenir cuando
afirma: El logro mayor es que todo lo que se hace en el
Palacio
es un
culto al trabajo. Llevamos a cada pionero y pionera al
convencimiento de que toda la riqueza material y espiritual
que obtengamos es producto del trabajo. Aquí desarrollamos
la laboriosidad, fortalecemos la cooperación, solidaridad,
la protección e higiene del trabajo, y la preservación del
medio ambiente.
Hay todo un proceso
productivo que complementa esos valores y hace que nada sea
abstracto, que todo lo vean en la práctica, en los procesos
en que participan a diario. Y en unión con la organización
pioneril, el hogar, la escuela y la comunidad, los ayudamos
a conciliar intereses individuales con los colectivos, con
los que tiene el país en los momentos cruciales en que
vivimos. Aquí formamos revolucionarios.
Aspiraciones
Además de mantener lo
alcanzado, son varias las proyecciones. Entre ellas está
obtener una mayor calidad ambiental con el uso de la energía
alternativa, aumentar el rendimiento en el procesamiento de
los residuales y emplear prácticas productivas en áreas
agropecuarias.
También pretenden lograr la
informatización, para conectarse a los procesos productivos
automatizados de los organismos allí representados. La idea
está muy clara en la mente de la directora de la
institución:
Esta
es una aspiración elevada pero muy necesaria, pues hará que
el Palacio Central de Pioneros Ernesto Guevara sea expresión
no del pasado ni del presente, sino del futuro.
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