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Acercándonos a nuestros padres
Katina Herrera
Ponce
Foto: Ricardo
…además escribo para preguntar qué les digo
a mis padres que no me dejan ir a fiestas, dicen que aún estoy muy
pequeña. Tampoco puedo conversar con ellos sobre mis inquietudes
sexuales y no me permiten tener ni la más mínima independencia ni
privacidad…
Los
enfrentamientos crónicos entre los padres y los hijos adolescentes
son una etapa casi normal durante un periodo de la
convivencia. Ante esta situación es ideal preservar determinados
aspectos de la relación para que, una vez superado el momento,
todo vuelva a la normalidad. No podemos olvidar que la
adolescencia es una época difícil en la vida, para los propios
protagonistas y para sus educadores. La palabra conflicto es la
mejor traducción de la relación que hay entre unos y otros.
Existen factores
comunes en tu desarrollo que se confrontan durante estos años,
como las emociones, la búsqueda de tu propia identidad, la
influencia de los amigos en tus intereses, así como los cambios
frecuentes de relaciones, la preocupación por el atractivo físico
en relación con los otros, el desarrollo de los ideales y la
selección de determinados modelos de comportamiento. Pero, sobre
todo, la etapa adolescente es un momento de toma de decisiones de
cara a las nuevas etapas evolutivas y su crisis radica,
simplemente, en que dejas de ser un niño para convertirte en un
adulto.
Es por ello que tus
padres desempeñan un papel importante, y deben facilitarte los
medios para que puedas conocerte. No deben imponerte un camino
para el que no estás preparado, sino hacerte ver tu propia
realidad sin idealizarte ni idealizar lo que deseas hacer. Así no
tendrás sentimientos de inadaptación, desconsuelo o fracaso, que
de manera más o menos directa te lleven a buscar evasiones
destructivas.
La relación
padre-adolescente en esta etapa se tiene que redefinir, y se
define en gran medida a partir de ti, a partir de la presión que
ejerce tu sentido de búsqueda, independencia o separación, por lo
que requiere de diálogo y un intercambio franco y honesto de los
respectivos puntos de vista, según las diversas experiencias de la
vida.
Las malas o buenas
relaciones de tus padres como pareja son una influencia y un
ejemplo. Cuando en tu familia no hay una comunicación fluida y
existen discusiones, peleas, violencia, etc., la relación se rompe
y con ello el afecto y la comunicación entre tú y ellos, pues es
en el hogar donde se debe iniciar una buena educación, y una de
las claves para esto está en el diálogo, la buena comunicación y,
por supuesto, en el respeto mutuo.
La habilidad de
hablar abiertamente acerca de tus problemas es uno de los aspectos
más importantes de esta relación, lo que requiere persistencia y
comprensión para lograr que exista una confianza que te permita
discutir los conflictos que te surjan.
Piensa que la
adolescencia es la etapa en la que tus padres y, en general tus
educadores, podrán tomar parte activa y guiarte en tu camino por
la vida, por lo que su misión desempeña un papel trascendente.
Recuerda que no serás siempre un adolescente y debes mirar hacia
delante para visualizar a dónde quieres llegar y comenzar a actuar
en esa dirección, si es posible… desde hoy.
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Una relación
adecuada padre-adolescente deberá basarse en:
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