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Compartir el amor
Carlos
Castro
Fotos: Richard
En
verdad, uno quisiera permanecer siempre cerca de sus
familiares; como quien dice, tenerlos a mano para
compartir con ellos, abrazarlos y conversar. Pero a veces
esto no resulta posible, porque deseamos lo mejor para
todos en cualquier parte del planeta, y entonces nuestros
papás, abuelos, hermanos, tíos o primos también acuden a
prestar su ayuda solidaria a otros pueblos.
Así vemos, por ejemplo,
que hay médicos cubanos en unas 64 naciones del mundo.
Pero no solo el personal de Salud Pública presta su
valiosa y noble contribución a
otros países. Entre los profesionales y técnicos cubanos
que cumplen estas solidarias misiones hay educadores,
instructores deportivos, constructores... En fin, aquellos
capaces de contribuir a darle más salud al cuerpo, la
mente y espiritualidad de las personas que es, en suma,
dotarlas de mayor felicidad. Ese es el caso de Oscar
Serrano Frómeta, profesor de Educación Física en la ESBU
26 de Julio, de La Habana del Este, quien se separó
temporalmente de sus alumnos para acudir a tierras
venezolanas. Su hija, Yanet, que hoy estudia Medicina,
sabe que en cualquier momento puede tocarle igualmente a
ella cumplir con tan grande honor. Seguramente por eso
estudia con tanta dedicación..
Para mí su partida
constituyó un duro golpe. ¡Es tan extremadamente bueno,
que uno no puede menos que añorarlo! Mis dos niñas lo
adoran. El otro día me decía una de ellas:
Ay, mamá, estoy
extrañando a papá Oscar. Cuando se fue, llevábamos año
y medio de vivir juntos, o sea, que estábamos como
de luna de
miel y de pronto, me quedo sin él; sola con las niñas...
Ya va para casi diez meses que se fue. Entonces andábamos,
los dos, con una sinovitis de rodilla, pero eso no le
impidió irse a cumplir con su deber. Él es muy entusiasta
y trabajador. Hace poco me escribió una carta donde me
cuenta de lo mucho que extraña a Cuba, su hija mayor y las
mías; dice, además, cuánto me echa de menos a mí. Con todo
y eso, conquistó el primer lugar en el municipio Sucre,
estado de Miranda, Venezuela. Me alegra mucho que tenga
éxitos, pero al mismo tiempo, deseo que termine de cumplir
su misión y regrese a casa.
Raysa Domínguez Cuéllar, esposa.
Yo
les hablaba del profesor Serrano a mis padres. Les decía
que es muy bueno, que nos ayuda y prepara para la vida.
También atiende a los alumnos con problemas físicos; vaya,
¡da unas clases excelentes! Nos daba una asignatura que
muchos imparten, pero como él...¡ninguno! De la tremenda
importancia que tiene la Educación Física ni voy a decir
más.Sí de lo buena
que resulta para
permitirnos permanecer en las aulas durante los nueve
turnos de clases, porque con ella logramos quemar energía,
nos relajamos y ejercitamos nuestros músculos.
Tal vez por todo esto me puse muy triste cuando nos dijo
de su partida hacia Venezuela —yo estaba en séptimo
entonces— pero, ahora, pienso que es maravilloso lo que
hace. ¡Eso de enseñar en un país hermano, para que sus
niños sepan lo mismo que nosotros y tengan buena salud!
Así que cambié de opinión y estoy contenta. Además, ya
tenemos profe
nuevo y no dejamos de recibir clases mientras Oscar
comparte sus conocimientos y amor con un pueblo tan
necesitado de esto.
Elaine Toledo Gutiérrez,
13 años, octavo grado.
Al comenzar yo en esta
escuela, ya Oscar estaba en Venezuela. No alcancé a
conocerlo personalmente, aunque sí por lo mucho que se le
recuerda entre profesores y alumn os.
Ellos hablan de él
con admiración y cariño. Por mi parte, desde que tenía
seis años hasta que terminé el preuniversitario practiqué
clavados. Después me incorporé al curso de habilitados, me
gradué y comencé a trabajar. Antes, hice mis prácticas
docentes en la ESBU 7 de Noviembre, acá en Alamar. Opté
por dar clases en secundaria básica porque estos alumnos
están alcanzando su madurez y lo
entienden mejor a uno. No es mucha la diferencia de edad
con respecto a mis alumnos, pero lo considero un motivo
más para que me respeten como yo los respeto a
ellos. Me interesa lograr una buena relación
profesor-alumnos y que estos se sientan siempre bien
atendidos por mí. Ojalá y me quieran tanto como a Serrano.
Rangel Aragón Carmeta,
19 años, profesor de
Educación Física.
Él
nos preparaba con seriedad, uno siente que sus ejercicios
servían para luego —si quisiéramos— incorporarnos a las
Morenas del Caribe y jugar Voli, o a la selección cubana
de judo.Mire, en sus ojos se ve siempre el amor por lo que
hace. Con él no había aquello de jugar por jugar, sino que
nos enseñaba a valorarnos como si cada uno fuéramos
jóvenes deportistas de primera. En mi caso personal, ya
tengo más resistencia; mis piernas son ahora mucho más
fuertes y no me caigo como me sucedía antes de asistir a
sus clases. Ahora puedo caminar tan normal como cualquier
otro. Mis padres le reconocen la mejoría que he
alcanzado. Aplaudo eso de que lo mismo que nos enseñaba a
nosotros, ¡con el mismo amor!, se
lo transmita a nuestros hermanos venezolanos.
Aylin Aguza Peñalver,
13 años, octavo grado.

Es
muy buen profesor. Teníamos mucha vinculación con él. Sus
clases me gustaban mucho, porque nos motivaba. Fuera del
terreno le consultábamos y él nos orientaba. Además, a los
que estábamos en los equipos de voleibol y otros deportes
nos entrenaba y daba consejos para que nos mantuviéramos,
físicamente, en forma. Uno está casi todo el día viendo
las teleclases o ante los monitores, en los laboratorios
de Computación, y la Educación Física nos ayuda a despejar
y desentumecer los músculos. A mí me gusta mucho la
asignatura y el fútbol ¡me encanta!, quisiera jugarlo
pero no en la portería, porque prefiero anotar gol.
Laura Elena Román Espinosa,
14 años, noveno
grado
Oscar es
fundador de esta escuela. Fue práctica docente aquí. Yo
comencé en el 99 y ya él estaba, desde hacía años, en este
plantel. Es, además, el secretario general de nuestra
sección sindical. Su reemplazo
físico no fue tan difícil por los cursos de habilitados
que son impartidos a los graduados de pre. Por supuesto,
uno echa de menos unas cuantas cosas: sus años de
experiencia, el sentido de pertenencia a este centro
escolar —que cuida como si fuera su propia casa—, el
entusiasmo que le caracteriza y lo buen compañero que es.
Adalberto
Revilla Vega,
director de la ESBU 26 de
Julio.
Nada,
que la solidaridad es una doble vía por donde transitan
todos: quienes la dan y los que la reciben, las familias
en ambos países, amigos y compañeros. En este caso se
trata de Oscar, pero como bien sabes, pudiéramos
poner los ejemplos de miles y miles de cubanas y
cubanos.
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