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El laboratorio de sueños de
María
Alicia
Centelles
Fotos:
Ricardo
En
muchas de las escuelas en que estudian los adolescentes
cubanos hay laboratorios de Física, Química o Biología,
donde sus profesores les demuestran en forma práctica los
conocimientos que adquieren en esas ciencias.
Hoy quiero que conozcan un
laboratorio muy especial que funciona en la secundaria
básica 28 de Enero, del municipio capitalino de La Lisa. Se
llama Laboratorio de sueños,
y aunque no se dedica precisamente a los experimentos, sí
constituye una singular experiencia que hace que los
pioneros y pioneras de esa escuela combinen su labor con la
de la comunidad.
La iniciativa partió de
María Ducás, una de las bibliotecarias, quien en 1998 reunió
a un grupo de entusiastas alumnos y alumnas en un proyecto
que ya ha trascendido los límites de esa escuela semi-rural,
y que recibe el apoyo de organizaciones nacionales y de
otros países. Ella recuerda los inicios:
"Todo surgió a partir de los planteamientos realizados en las
asambleas estudiantiles sobre la necesidad de tener un
bebedero, actividades recreativas y una biblioteca. Este
local se había cerrado en 1996 por problemas constructivos,
y en una reunión de vecinos de la comunidad aledaña les
pedimos cooperación. El Gobierno municipal nos dio los
materiales y meses después ya teníamos la biblioteca, pero
vacía".
Entonces María empezó a
estudiar el Programa Nacional de
la Lectura y se puso en contacto con centros y
organizaciones del territorio. De esa forma la escuela
recibió colecciones enviadas por el Instituto Cubano del
Libro, la UJC Nacional y la
Biblioteca Nacional José Martí. Pero también fue
fundamental el aporte de los vecinos de los asentamientos de
Cruz de Piedra, La Concepción y Libertad, donde
residen los alumnos de la secundaria 28 de Enero. Fueron
ellos los que compraron nuestro primer juego de la Biblioteca Familiar,
señala emocionada María, quien añade que la biblioteca está
abierta hasta las ocho de la noche, y brinda sus servicios a
los habitantes de la zona.
Pero el proyecto Laboratorio de Sueños va todavía mucho más allá.
Cuenta con un Grupo Gestor,
integrado por pioneros y pioneras que son los emisarios
entre el centro y la comunidad: les avisan a los vecinos
cuando hay trabajo voluntario en la escuela y viceversa,
repararon el centro educacional después del paso del ciclón
Charley, se ocupan de la higienización del entorno y del
cuidado medio ambiental en general…
En el propio centro se han
organizado cursos de papier maché y Computación, y
profesores del Instituto Superior Pedagógico Enrique José
Varona han impartido clases sobre temas de la familia.
Alumnos y alumnas de la 28 de Enero también han formado un
grupo de danza, tienen un equipo de pelota y un taller de
Pintura atendido por un especialista de la Casa de Cultura
de El Cano.
Pero, ¿qué te parece si
escuchamos en la voz de los protagonistas del proyecto, qué
es lo que hacen y cómo se sienten?
Reconocimientos obtenidos
por el proyecto Laboratorio de sueños:
a las salas
infantiles y de familia, del proyecto CERLALC, auspiciado
por
los gobiernos
de Francia y México. Junio 2000.
· Trabajo destacado en
el activismo deportivo, otorgado por la Dirección
Provincial de
Deportes. Marzo 2004.
por el Sindicato
Nacional de la Educación, la Ciencia y el Deporte. 2003.
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"Aquí
en la biblioteca nosotros desempolvamos los libros y los
organizamos por géneros, les ponemos marbetes para
clasificarlos. Buscamos informaciones en las revistas y las
ponemos en un registro. También organizamos talleres
literarios".
Yaimy Ramírez Ramírez, 14
años, y Rachel Bonilla, 14 años, noveno
grado.
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"Nuestro
proyecto se llama con toda justicia
Laboratorio de sueños,
porque es un sueño en el que queremos que participen todos
los alumnos de la escuela, y también todos aquellos que
quieran instruirse mejor. A todos los invitamos
a que participen en nuestras actividades culturales y trabajos
voluntarios, y el que necesite alguna información para un
trabajo, puede venir a buscarla a nuestra biblioteca, que
funciona hasta las ocho de la noche".
Yasmany Guzmán, 14 años,
noveno grado.
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"Estudié
aquí hace cuatro años, y ahora que me gradué de trabajador
social, estoy en primer año de Derecho. Pertenezco al grupo
fundador del proyecto, y recuerdo que solo teníamos entonces
un local sin condiciones (nuestras madres hacían cojines
para que pudiéramos sentarnos a leer). Los alumnos de
entonces hicimos un trabajo voluntario con María para tener
una biblioteca, y poco a poco empezamos a recibir muebles y
libros donados por los vecinos y diversas organizaciones.
Muchos decían que María estaba loca, pero luego el proyecto
fue creciendo y alcanzando el éxito que tiene. Con ella
conocimos lugares como la
Casa de
las Américas
y la Asociación Nacional de Pedagogos, donde mostramos
nuestra experiencia. Ahora, muchos nos sentamos en el barrio
y recordamos aquellos tiempos de un proyecto que nos ayudó y
nos ayuda. Yo mismo soy un ejemplo de ello".
Yosmel Quintana Puente, 19
años, trabajador social.
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