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La gran casa de todos
Por
Alicia
Centelles
Fotos: Richard
Si bien cuando se fundó, hace 45 años, no se hablaba aún de
integraciónlatinoamericana como lo hacemos hoy, ya se
evidenciaba que unir
a los pueblos por medio de su cultura era un imperativo no
solo para la época, sino para las venideras también.
La Casa de las Américas,
durante más de cuatro décadas, ha hecho sentir su influencia
en el panorama latinoamericano y caribeño. Situada en 3ra. y
G, en el municipio capitalino de Plaza, promueve, investiga
y auspicia la labor de los artistas del área, que han
encontrado en ella un espacio para lo mejor y más
representativo de nuestras culturas.
Hablar de la Casa de las
Américas es hablar de Haydée Santamaría. Inspiradora con su
extraordinaria visión, fue y es el alma de la Casa, y tuvo
la lucidez de prever el destino de la Revolución y mantener
las relaciones con otros países mediante los nexos
culturales.
Con toda justeza, una de las
cuatro galerías de la institución cultural lleva el nombre
de la Heroína del Moncada, al igual que la colección de arte
de Nuestra América, formada íntegramente por donaciones de
artistas, coleccionistas
e instituciones. Más de 6 000 obras de arte, desde pinturas
y esculturas hasta tapices, grabados y fotos, constituyen su
patrimonio visual.
La Casa de las Américas
edita cuatro revistas y un boletín, y posee dos centros de
investigaciones. Pero quizá su actividad más conocida sea el
Premio Casa, que se convoca anualmente desde 1959 en
diversos géneros, categorías y lenguas, y constituye una
obligada cita para lo mejor de la intelectualidad
latinoamericana
y caribeña.
La institución también
organiza, entre otros eventos, el premio La Joven Estampa,
único en el continente para grabadores menores de 35 años.
La Casa de las Américas mantiene vigentes los principios de
su fundación, pues cada vez es más importante para
Latinoamérica reafirmar su cultura, ya que ello significa
consolidar su diversidad.
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