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Si no la despilfarramos, todos tendremos
Alicia
Centelles
Sé
que te gustan las adivinanzas, y hoy
te voy a proponer una: ¿Qué es lo que no hace ruido, no gotea,
no mancha, se consume primero y se paga después, y además, no se
puede almacenar? ¿Te rindes? Pues mira que se trata de algo muy
presente en nuestra vida, y sin lo cual sería muy difícil. ¡Claro
que sí! ¡Eso mismo es: la electricidad!
Desde tu
infancia te son familiares las distintas formas en que se exhorta
a la población y a las empresas estatales para que ahorren energía
eléctrica, y ello tiene una explicación perfectamente lógica: en
Cuba, más del noventa por ciento de la electricidad se produce
quemando petróleo en las termoeléctricas. Como nuestro país no
cuenta con grandes reservas petrolíferas ni con otras fuentes
primarias de energía, te resultará fácil comprender que lo que
tenemos no podemos malgastarlo.
Quiero
decirte además que todas nuestras termoeléctricas están conectadas
entre sí, y si los pioneros y pioneras que viven en la capital
ahorran más, sus compañeritos de
Holguín,
Matanzas,
Ciego de
Ávila, Guantánamo y el resto de las provincias tendrán una mayor
disponibilidad de este tipo de energía.
El llamado a
ahorrar electricidad no se hace solo en Cuba. En muchos países se
practican diversas formas de exhortar a la población y a las
industrias a que no despilfarren tan valioso elemento. Y ello
ocurre porque los recursos fósiles con que se produce la
electricidad son cada vez más escasos. Para que se formaran el
carbón, el petróleo y el gas se necesitaron millones de años, pero
por el uso que les ha dado el hombre –en ocasiones
indiscriminadamente- ya el planeta siente que sus reservas han
disminuido considerablemente. Tanto es así, que se considera que
el petróleo se terminará en el mundo aproximadamente en el año
2 050.
Te voy a
poner un ejemplo para que puedas entender mejor: cada vez que se
consumen en una fábrica tres mil kilowatt hora, se quema una
tonelada de petróleo. Y esta tonelada de petróleo requirió para su
formación el aporte de un millón de toneladas de seres orgánicos
vivos. Es decir, que si nos imaginamos un mamut de diez toneladas,
se necesitarían nada menos que 100 000 para lograr esa cantidad de
combustible. ¿Qué te parece?
Cuando veas una luz o un equipo electrodoméstico encendidos
innecesariamente, o cualquier otra situación en que se despilfarre
energía eléctrica, recuerda siempre que la que tenemos para
repartir entre todos será menos si tú gastas más.
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