Martes, 16 de Enero de 2018 - 1:09 pm

29 de noviembre de 1957: Combate de Mar Verde dirigido por el Che

Miércoles, 15 Noviembre 2017
Un episodio de nuestra historia que debes conocer.

Las fuerzas de reserva que tenían los rebeldes en El Hombrito se movilizaban por la zona de la Nevada y el cementerio, para colocarse por encima  de Sánchez Mosquera y cerrarle el camino. Camilo Cienfuegos había llegado y estaba en esa zona.
Se les envío órdenes de que no se dejara ver ni entablara combate hasta que no se oyera los primeros disparos, salvo que trataran de salir por la zona que ellos defendían.
Los tenientes Noda y Vilo Acuña debían cuidar la parte oeste; al este el capitán Raúl Castro Mercader cerraba el cerco. La pequeña escuadra del Che con algunos refuerzos, era la encargada de hacer la emboscada en el caso de que como se suponía, trataran de bajar hacia el mar.
En esa época la única arma del Che era una pistola y como el mismo decía que se sentía nervioso por otros compañeros que se encontraban más cerca del enemigo hizo un disparo sin estar preparado y lógicamente no dio en el blanco y como era de esperar comenzó el tiroteo y fue atacada la casa donde estaba el grueso de las fuerzas de Sánchez Mosquera.
Aquí en la emboscada sucedió un minuto de extraño silencio, cuando fueron a recoger a los muertos, luego del primer tiroteo, en el camino real no había nadie.
Horas antes mientras esperaban el momento del ataque, habían divisado tres soldados que luego desaparecieron y no lo volvieron a ver, antes de ocuparse del combate en general, debían seguir buscando a los tres soldados.
Pronto se oyó una voz, la de Silva que gritaba “¡Allí están! “Señalando el lugar con escopetazo de su calibre doce y al poco rato la voz de los soldados riéndose.
Siempre estuvieron asediado por las tropas del asesino Sánchez Mosquera que le había quitado la vida a varios miembros de la guerrilla y que soñaba con llevarse con el del principal dirigente del Ejército Rebelde, un esbirro al que no le importaba cuántas antas muertes llevara sobre sus espaldas con tal de cumplir sus propósitos.
Horas más tarde se conoció de que le estaban enviando refuerzos desde el mar, el Che se ocupó inmediatamente de evitar que les llegara la ayuda, enviando dos patrullas para interceptarlos, una en el lugar conocido como Dos Brazos del Turquino y la otra llegando a la serranía a dos km del lugar donde ocurriría el combate todo favorable a que pudieran aniquilar la vanguardia. De esta última acción se ocupó el Che personalmente.
Los rebeldes decidieron acosarlos para imposibilitar sus movimientos hasta que llegara la noche, momento propicio para el ataque, y solo de vez en cuando se les disparaba uno que otro tiro sobre el techo de zinc de la casa donde se escondían los soldados para tenerlos sobresaltados todo el tiempo.
En esta larga espera escucharon un tiroteo en la parte superior de la posición donde debían detener los refuerzos del enemigo, en este lugar cae en combate Ciro Redondo tratando de filtrar las líneas enemigas solo sus armas fueron  rescatadas por Camilo Cienfuegos.
Finalmente le llegaron los refuerzos a Sánchez Mosquera y comenzó un interminable tiroteo y las defensas de la parte sur fueron derrotadas, todo esto obligó a las tropas a retirarse haciéndolo de una forma tranquila; el objetivo era llegar hasta el arroyo de Guayabo, y de ahí moverse hasta el valle de El Hombrito que era más seguro.
La incertidumbre se apoderó de la tropa, un sentimiento de angustia por no haber podido aprovechar la victoria contra Sánchez Mosquera quien era el máximo responsable de la muerte de un gran combatiente guerrillero 
El combatiente Ciro Redondo fue ascendido póstumamente al grado de comandante. El día 9 de diciembre llegó a los padres la carta donde se informaba su muerte, en esa fecha cumplía 26 años.

 

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