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Geoperfume
Alexis
Sclachter
Los perfumes
están vinculados a las rosas, los jazmines y las violetas, entre
otras representantes de agradables fragancias florales. También,
ciertas especies animales están unidas a la perfumería. En las
zonas donde abundan las ballenas puede colectarse el ámbar gris,
de exquisito olor. Otros animales como el gato civeta y el oso
almizclero producen sustancias perfumadas de alto valor comercial.
Pero,
directamente con la geografía, ¿Qué tiene que ver la perfumería?
La respuesta está en un mapa de Europa.
¿Quién no ha
escuchado sobre la fragancia deliciosa del agua de colonia?
Pues, con un área
casi cuatro veces superior a la de Cuba, Alemania tiene
precisamente una ciudad nombrada Colonia, Köln, en idioma alemán,
ubicada en el estado Federado de Renania del Norte-Westfalia.
Y no fue en
París, a orilla del río Sena, sino en Colonia, junto al Rhin, que
nació la famosa fragancia con ese nombre. Y en este punto de la
geografía y la historia del agua de Colonia, llega el momento de
hablar sobre Italia.
Porque no fueron
alemanes sino el italiano Giovanni Paolo de Feminis quien creó en
el año 1694, precisamente en Colonia, un agua con supuestas
propiedades curativas.
Otro italiano,
Johan María Farina, familiar de Giovanni, expandió con éxito la
producción del medicamento perfumado llamado agua maravillosa de
Colonia.
Hasta que el 18
de agosto de 1810 irrumpió una ley firmada por Napoleón Bonaparte
Ramolino . El decreto del emperador francés obligaba a publicar
las fórmulas de todos los medicamentos, fue entonces cuando la
familia Farina decidió evadir la legislación convirtiendo de
finitivamente al agua de Colonia en un perfume.
Si hoy Francia es
considerada la Meca de las fragancias, en la geografía perfumada,
Cuba puede mostrar algo muy interesante.
En la parte vieja
de nuestra capital, en Obraría y Mercaderes, se encuentra una
perfumería singular. Se llama La Habana 1791 y allí, manos
femeninas crean perfumes de manera artesanal. Cuba cuenta, así,
con una de las pocas perfumerías del planeta que crea sus propias
fragancias a pedido de los clientes, incluyendo doce exquisitas
aguas de Colonia de fórmula propia e igual fragancia que en
tiempos coloniales.
Más allá de las
agradables fragancias, el perfume ha llegado hasta la literatura.
En territorio alemán, como ocurrió con el agua de Colonia, nació
la novela El Perfume, de Patrick Suskind, que ha alcanzado éxito
mundial.
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