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 Vivir
otras vidas
Lucía Sanz
Araujo
Fotos: Ricardo Pérez de la Rionda
Entre más de
tres millones de estudiantes menores de 15 años, procedentes de 25
mil escuelas, de 56 países, ella conquistó el primer lugar en la
XXXV edición del Concurso Epistolar, que cada año convoca la Unión
Postal Universal y cuyos jurados pertenecen a la UNESCO.
Se trata de Lysbeth Daumont Robles, de catorce años, recién
egresada de noveno grado, de la escuela Fabric Aguilar, en Ciudad
de La Habana, quien se inspiró en El soldadito de plomo para hacer
su composición pues el tema del certamen era Carta a mi personaje
favorito de cuentos de hadas. Vale destacar lo siguiente: por
primera vez un escolar cubano merece tan alto reconocimiento.
PIONERO tan pronto conoció la noticia hizo los contactos
pertinentes y conversó con Lysbeth, quien amablemente nos visitó
en la redacción para conversar sobre su premio, se tomó par de
fotos con nuestro colectivo y nos prometió enviarnos algunas de
sus narraciones.
- ¿Qué
sentiste al saberte ganadora?
Este premio es
muy importante para mí porque es un orgullo que mi país haya
vencido en este concurso internacional por vez primera. Es un
logro de la cultura, y sobre todo de la literatura cubana.
- ¿Por qué El
soldadito de plomo?
Andersen tiene
una gran variedad de personajes infantiles y a través de ellos
demuestra muchas cosas de la realidad, que la vida no es siempre
tan linda y no todo es un cuento de hadas.
Precisamente
escogí este texto porque el soldadito a pesar de su deformidad se
dejó querer por la bailarina, tuvo el amor de un niño de verdad, y
logró tener el hogar que deseaba. Por eso, pienso que todas las
personas con algún impedimento físico o mental es muy importante
que sigan adelante y no se dejen amilanar por las dificultades.
- ¿Cuándo
comenzaste a escribir?
Soy miembro
del Taller Literario Juana Borrero - que atiende la especialista
Esperanza- de la Casa de la Cultura del municipio 10 de Octubre.
Desde pequeña he participado en los eventos que se celebran allí,
incluso desde antes de aprender a escribir. Siempre le pedía a mi
mamá – es graduada en Filología- que me leyera cuentos, me hiciera
historias. Después, comencé a dictarle mis primeras obras. Tenía
entonces cuatro años.
Mi papá es
especialista en Computación pero ha estado vinculado al mundo de
los Talleres Literarios. En mi casa siempre he estado rodeada de
libros, eso es muy importante porque la lectura te ayuda a
escribir mejor.
- Premios.
Varios en
concursos provinciales y nacionales. Entre ellos el Martín Colorín,
del Consejo Nacional de Casas de Cultura; Con la flor de tu
sonrisa, auspiciado por la Casa natal de Camilo Cienfuegos; Los
niños pintan y escriben por la paz, del Instituto Cubano de
Amistad con los Pueblos y la Editorial Pueblo y Educación, y una
mención en el Encuentro nacional de Talleres Literarios. A nivel
internacional este de ahora es el primero y es el que marca mi
personalidad, lo tengo en mi alma porque la carta es el escrito
que mejor expresa como soy.
- Tus
escritores preferidos.
De los
cubanos, Onelio Jorge Cardoso y Dulce María Loynaz; de los
extranjeros García Lorca e Isabel Allende. Quedé fascinada con
La casa de los espíritus porque cuenta muchas cosas y desde
una óptica que te permite descubrir cómo es la autora. Por su
forma de narrar intuyo cómo es Isabel.
- ¿Por qué te
gusta escribir?
Trato por esa
vía de decir cómo soy y a la par “meterme” en historias que no son
la mía pero a través de las cuales puedo ser otra persona. Es como
el actor que puede ser un borracho, un policía, un pintor… pero
tiene su estilo. Me gusta entrar en otras vidas, otros mundos.
Quizás, por eso ame tanto el teatro, el periodismo y la pintura.
Ahora, comencé a estudiar Bibliotecología en el Politécnico René O
Reiné porque me encantan los libros y así estaré cerca de ellos,
podré seguir escribiendo y continuaré mi vínculo con la
literatura.
- Un mensaje
para los lectores de PIONERO.
Cuando uno
quiere algo lo logra si se lo propone de veras. En la vida debemos
trazarnos metas para seguir adelante y vencer los obstáculos. Con
voluntad y decisión todo es posible.
A ti…
¿soldadito de plomo? No… ¡de oro!
Mi vida corre veloz por el río del tiempo, se desliza y cae cual
cascada en flor. Parece que me preparo para ser adulta; sin
embargo, estoy completamente segura de que no van a dejar de latir
en mí la inocencia y la dulce fantasía del niño que aún juega en
mi corazón.
Si, es lo que estás pensando. No te equivocas, en estas letras se
refleja mi verdadera imagen: una adolescente de catorce años que
no deja de leer cuentos maravillosos. Precisamente por eso te
escribo, pues en esta sencilla epístola pretendo decir que creo de
ti, mi personaje de cuento de hadas preferido de las historias
fabulosas de Hans Christian Andersen.
Te conocí siendo muy pequeñita. Venías marchando con tu única
pierna en la voz de mi madre una noche oscurísima, en la que la
luna no lograba dormirme con su mirada. La imaginación dibujó en
mis pupilas un mundo de lindos juguetes, donde sobresalía un
soldadito valiente, una bailarina de ensueño y un horrible muñeco
que salía súbitamente de su caja cuando él estimaba conveniente.
Los años transcurrieron hasta que pude distinguir cada letra del
alfabeto, entonces retomé el cuento y pude percatarme del amor
infinito que había perneado los sentimientos más profundos de la
bailarina y el soldadito. Comprendí que el muñeco del resorte
trataba de impedir el idilio del militar y la danzarina. Me sentí
muy emocionada cuando, en el desenlace, el amor prevalece sobre la
muerte. Estoy segura de que, mientras caían en las llamas de la
chimenea, en los ojos de ambos brillaba el cariño; y que la
ternura los aureolaba todo el tiempo.
Fui creciendo y, al unísono, lo hacía mi pasión por el teatro. Al
leer “Romeo y Julieta”, volviste a mi pensamiento que estaba en
pleno vuelo. ¡Cuánta similitud entre ambas historias! Los jóvenes
amantes de Verona desafiaron innumerables obstáculos en el difícil
camino de su amor, al igual que lo hicieron la bailarina y tú.
Ellos y ustedes son símbolos del más puro amor.
Desde entonces, como es obvio, cada libro que leo aporta
determinados elementos a mi forma de pensar. Las enseñanzas quedan
marcadas en mis ser y cada vez logro comprender mejor la vida
cotidiana y el universo humano.
La lectura de tu libro me provocó profundas reflexiones. He aquí
algunas:
Eras el último de una caja de soldaditos de juguetes, una de tus
piernas había quedado “inconclusa” porque el plomo se había
agotado, sin embargo, esto no te amilanó en lo absoluto. Llegaste
con tus hermanos a un hogar donde te quisieron, un niño y una
bailarina de papel. Tu corazón pudo vencer el miedo al muñeco de
resorte y a los diferentes peligros que tuviste que afrontar en tu
accidentado viaje en un barco de papel por las cloacas, desafiando
a malolientes ratas ¡y también al pez comilón!, hasta que el azar
lo trajo de regreso a la misma casa y la criada te halló en el
estómago del pescado que pensaba cocinar. Aprovechaste todos los
momentos felices para guardarlos por siempre en tu férrea memoria,
sin importar el fuego candente que selló una hermosa historia de
amor.
Tú me recuerdas, tierno soldadito; al adolescente Romeo y al viejo
pescador de Ernest Hemingway. Pero, como bien dijo el escritor
norteamericano: “Un hombre puede ser destruido, pero no vencido”.
“La vida está llena de riesgos necesarios”, le oí decir a alguien.
Cada día nos lanza nuevos retos. Algunas personas se acobardan,
pero otras se crecen ante los obstáculos. Ni las limitaciones
físicas o mentales pueden detenerlas. Es tu caso y el del joven
canadiense Terry Fox, corriendo por mil pistas con su pierna
única. ¿Cómo no recordar entonces a nuestro apóstol José Martí
cuando expresaba?:
“Hay montes, y hay que subir
Los montes altos, después veremos, alma, quién es, quién te me ha
puesto al morir”
Le doy las gracias a Andersen por “romper las expectativas” de los
finales felices de los cuentos infantiles. Los niños vivimos en un
mundo real, y en él hay guerra, drogas, miseria, dolor…
Precisamente, como existen realidades negativas, debemos
conocerlas para enfrentarlas con eficacia y poder construir un
mundo mejor.
Me despido, con un beso y una flor de amor,
Lysbeth
Posdata: Seguiremos encontrándonos en nuevas lecturas.
¡Estoy
segura que también serás el preferido de mis hijos!.
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El
Concurso anual de composición epistolar para jóvenes hasta 15
años, convocado por la Unión Postal Universal (UPU), se
remonta a 1969 cuando en el Congreso celebrado en Tokio,
Japón, se decidió crear una competición cuyo objetivo fuera
promover la escritura entre los más bisoños.
La primera
edición fue convocada en 1971. Desde entonces, millones de
muchachos de todo el mundo han tomado parte en el certamen
tanto a nivel nacional como internacional.
Cada año,
el Buró Internacional de la UPU selecciona un tema tomando en
cuenta las propuestas de realizadas por los correos o
personas individuales. Este es comunicado mediante una
circular a todas las administraciones miembros de la UPU. En
cada nación se efectúa un certamen y el ganador pasa, de
manera automática, a representar a su país en la competencia
internacional. En el caso de Cuba auspician el concurso la
Empresa de Correos de Cuba, el Ministerio de Educación y la
Organización de Pioneros José Martí. |
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