SE APROXIMA




 


 

 

jueves, 25 agosto 2005


Alicia y la bailarina de cuerda

Este cuento nos lo hizo llegar Claudia Alemañy Castilla, que tiene once años y estudia en la secundaria básica Manolito Domínguez, de Guanabacoa, en Ciudad de La Habana.

Con el texto, Claudia ganó un concurso de Talleres Literarios de la Casa de la Cultura de ese municipio.

Un día, hace ya algún tiempo, fui a jugar a la casa de una amiga. Sacamos todos sus juguetes. Ella me prestó una hermosa bailarina de cuerda posada sobre una base de oro. Era rubia y con ojos azules, y su ropa, sus zapatillas y su cintillo eran del mismo color que los pequeños ojos.

Cuando mi amiga fue a guardar la bailarina, ésta resbaló de sus manos y cayó. Su madre llegó pronto. “Menos mal que tu tío podrá arreglarla”, dijo, y se fue. Pero mi amiga no tenía consuelo. Yo le pregunté por qué lloraba tanto. Entonces comenzó a decirme de dónde había salido esa muñeca.

La mañana del 24 de agosto de 1828, la familia Teñernos —el señor, la señora y su hermosa hija Alicia— estaban muy felices. La casa había sido hermosamente decorada: era el cumpleaños número diez de la niña. Cuando tuvo que abrir los regalos se dio cuenta de que eran muchos. Sus amigas estaban maravilladas con el vestido nuevo de Alicia.

Sin embargo, de todos los regalos que recibió, el que más le gustó fue el de su abuela: una pequeña bailarina de cuerda. La niña estaba encantada con su nuevo juguete. Su abuela había tenido una gran idea, aunque decía que le hubiera gustado más regalarle una casa de muñecas.

Esa tarde Alicia estuvo muy juguetona. Sus padres estaban sorprendidos, pero creyeron que lo hacía porque casi nunca se divertía, así que la dejaron.

Pasó el tiempo y llegó el invierno, no eran tan fríos en Cuba pero este sí lo fue.

Los niños comenzaron a aburrirse. Pero Alicia no, comenzó  a tomar clases de ballet inspirada en los movimientos de la bailarina; pronto se dio cuenta de que tenía aptitudes, y la carrera de bailarina se convirtió para la niña en una gran obsesión.

Alicia bailó en los escenarios más importantes de todo el mundo.Pasado el tiempo se casó y tuvo hijas que heredaron aquel juguete tan querido por su madre.

Así, la bailarina de cuerda se convirtió en un importante recuerdo familiar que fueron heredando todos los descendientes de Alicia.

Mi amiguita estuvo llorando todo el día. Ella, que era familia de Alicia, había roto la bailarina que duró casi doscientos años gracias al amor con que todos la habían cuidado.
 

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