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Alicia y la bailarina de cuerda
Este cuento nos lo hizo llegar
Claudia Alemañy Castilla, que tiene once años y estudia en la
secundaria básica Manolito Domínguez, de Guanabacoa, en Ciudad
de La Habana.
Con el texto,
Claudia ganó un concurso de Talleres Literarios de la Casa de la
Cultura de ese municipio.
Un día, hace
ya algún tiempo, fui a jugar a la casa de una amiga. Sacamos
todos sus juguetes. Ella me prestó una hermosa bailarina de
cuerda posada sobre una base de oro. Era rubia y con ojos
azules, y su ropa, sus zapatillas y su cintillo eran del mismo
color que los pequeños ojos.
Cuando mi
amiga fue a guardar la bailarina, ésta resbaló de sus manos y
cayó. Su madre llegó pronto. “Menos mal que tu tío podrá
arreglarla”, dijo, y se fue. Pero mi amiga no tenía consuelo. Yo
le pregunté por qué lloraba tanto. Entonces comenzó a decirme de
dónde había salido esa muñeca.
La mañana del
24 de agosto de 1828, la familia Teñernos —el señor, la señora y
su hermosa hija Alicia— estaban muy felices. La casa había sido
hermosamente decorada: era el cumpleaños número diez de la niña.
Cuando tuvo que abrir los regalos se dio cuenta de que eran
muchos. Sus amigas estaban maravilladas con el vestido nuevo de
Alicia.
Sin embargo,
de todos los regalos que recibió, el que más le gustó fue el de
su abuela: una pequeña bailarina de cuerda. La niña estaba
encantada con su nuevo juguete. Su abuela había tenido una gran
idea, aunque decía que le hubiera gustado más regalarle una casa
de muñecas.
Esa tarde
Alicia estuvo muy juguetona. Sus padres estaban sorprendidos,
pero creyeron que lo hacía porque casi nunca se divertía, así
que la dejaron.
Pasó el
tiempo y llegó el invierno, no eran tan fríos en Cuba pero este
sí lo fue.
Los niños
comenzaron a aburrirse. Pero Alicia no, comenzó a tomar clases
de ballet inspirada en los movimientos de la bailarina; pronto
se dio cuenta de que tenía aptitudes, y la carrera de bailarina
se convirtió para la niña en una gran obsesión.
Alicia bailó
en los escenarios más importantes de todo el mundo.Pasado el
tiempo se casó y tuvo hijas que heredaron aquel juguete tan
querido por su madre.
Así, la
bailarina de cuerda se convirtió en un importante recuerdo
familiar que fueron heredando todos los descendientes de Alicia.
Mi amiguita
estuvo llorando todo el día. Ella, que era familia de Alicia,
había roto la bailarina que duró casi doscientos años gracias al
amor con que todos la habían cuidado.
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