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Los bosques
Cada
año,
la
Organización de Pioneros José Martí, el Cuerpo de Guardabosques
y el Sindicato Agropecuario y Forestal, entre otros organismos,
convocan al concurso Amigos del Bosque, que valora
trabajos hechos por pioneros y pioneras en artes plásticas,
literatura y fotografía.
Hoy te ofrecemos uno de los
cuentos ganadores, titulado Los Bosques,
y cuya autora es la pionera Liliana Mirabal Ortega, de Ciego de Ávila. Esperamos que te guste.
Lo que a continuación se narrará,
aunque puede leerlo todo el que lo desee, está dirigido
especialmente a los que se encargan de destruir a nuestros
mejores amigos (además de los perros):
-¡Oye!... ssss... ven acá un
momento.

-¿Conmigo?
-Sí, sí, contigo, deja a los demás y
ven un
momento.
- Pero, ¿para qué me quieres,
disfrazado así?
- Eso no importa, ven.
-Si no fuera porque ocurre solo en
novelas, y
por
el color de tu traje, diría que eres
el
propio zorro.
-¿Qué tiene el color de mi traje? El
verde es el mejor color, el más lindo y
natural.
Así que mira, ten cuidado con él.
- Sí, sí, no hay problema, pero...
¿para qué me quiere el zorro?
-¿No lo imaginas? Vestido así,
deambulando por los bosques y hablando, o
tratando de hablar, con un talador de árboles (sin lógica
alguna), no puedo ser
otra
cosa que un fiel defensor de los árboles y de toda la
naturaleza.
- Ahh. ¡De lo que uno se entera!
- ¡Yo...! Yo soy el que protege a
los árboles. El que le quita las hachas, las
sierras
y esas cosas a los hombres, y les da agua, amor y cariño a
los arbolitos,
pobrecitos...
- Eso significa que...
- ¡Que no puedes cortar más
árboles!¡Ni tú, ni los demás!
- Mira qué bien. No me digas.
- Pues sí. ¡Sí te digo! Y, ¿si
quieres te digo algo más?
- ¿Más?
- Sí... mucho más. De mis indefensos
defendidos, te podría hablar
muuuuchhhoooo tiempo. ¡Pero mucho!...
- Pues a ver... dime. Estoy loco por
escuchar algo acerca de estos buenos
pedazos
de madera con hojas.
- Mira, pequeño conocedor y gran
inculto, eso que tú dices, es mucho más. Te
lo
ejemplifico: ¿Qué es lo que tú
respiras?
-Aire, claro.
-¡Dioxígeno! Y... ¿acaso sabes de
dónde sale? Te advierto que no de una
fábrica.
- No lo sé.
-¿Ves? Ya lo sabía. Sale de los
árboles, ellos lo procesan para nosotros.
- AAHHH.
- Y... ¿sabes quiénes ayudan a
proteger los suelos?
- No...
- ¿Ves? Los árboles, sus raíces se
encargan de eso.
- Ahhh... Y, ¿sabes quiénes
purifican el aire?
- N...n...no.
- ¿Ves? Los árboles, sus hojas
hacen el trabajo.
- Ahhh...
- Y... por casualidad, ¿tú no sabes
quiénes se encargan de trabar esta serie de
procesos naturales?
- Mmmmm....
- Deja, deja, yo te lo digo. ¡Túúúú!¡
¡Tú y todos los que hacen lo mismo que tú!
¿Es que
no se dan cuenta? ¿Habrá alguno que algún día se percate de
lo que
hace, y
rectifique su error?
- Sí, tienes razón, peroo y
entonces, ¿de dónde sacaremos la madera y esas
cosas
que necesitamos y que no hay en otro lugar?
-Síguelas
buscando en el mismo lugar.
-
Pero, ¿y entonces?
- Entonces,
tienes que saber que por cada arbolito que tales, tienes que
sembrar
dos. Y así, lograrás un buen equilibrio ambiental.
- Está bien, de ahora en adelante,
voy a cuidar mucho a mi amigo el bosque.
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