Viernes, 17 de Agosto de 2018 - 4:39 pm

Las sirenas del Caribe

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Publicado: 
Jueves, 14 Septiembre 2017
Por: 
Isabel Patricia
Imágenes: 
Isabel Patricia.
Equipo nacional de nado sincronizado.

Estas son las chicas del equipo nacional de nado sincronizado, jóvenes atletas dominadas por la pasión de danzar bajo el agua. Sin importar bajas o altas temperaturas, las muchachas encuentran en las profundidades su medio natural.
Pionero estuvo en uno de los entrenamientos y estas fueron algunas de sus impresiones…

Un chapuzón
Carmen Rosa García (Santiago de Cuba, diecisiete años): “Empecé en tercer grado en el nado sincronizado. Recuerdo que veía en la televisión a las atletas y quería hacer lo mismo que ellas; además, me gusta mucho la danza y en este deporte puedo combinar las dos pasiones”.

Jessica Fernández (Matanzas, dieciséis años): “Estar lejos de la familia es un sacrificio muy grande. Tenemos que llevar parejo el estudio y el deporte. A veces no tenemos las condiciones óptimas en la escuela para realizar un buen entrenamiento. No obstante, para mí es un orgullo integrar el equipo nacional. Creo que esa es la meta de todo atleta”.

Stephany Urbina (La Habana, quince años): “Este deporte es bien sacrificado, principalmente porque tienes que adaptarte a un medio distinto. El agua exige mucha fuerza y tienes que sincronizar, además de los movimientos,la respiración”.

Gabriela González (La Habana, diecisiete años): “Una siempre tiene la ambición de ser solista estrella, pero prefiero el trabajo en equipo.

Con las entrenadoras nos va bien, aunque son exigentes. En lo personal todas somos una gran familia. El nado es mi vida, es lo único que sé hacer, lo único que me gusta. Mis padres a veces me preguntan por qué no estudio otra carrera y yo les digo que mi sitio está aquí”.

Cire Zuferri (La Habana, quince años): “En el tiempo libre nos gusta hacer lo mismo que cualquier joven. Bailar, escuchar música, ir a fiestas y conectarnos a las redes sociales, sobre todo a Facebook, jajaja”.

Arisnelbis Cerpa (Santiago de Cuba, dieciséis años): “Hace dos años entré al equipo nacional. Acá lo sacrificamos todo. Llevo nueve meses que no veo a mi familia y en ocasiones me da mucha tristeza, pero le agradezco que me haya
apoyado mucho. A la afición que confíen en nosotras porque el nado sincronizado en Cuba a a seguir adelante”.

Carisney García (Santiago de Cuba, diecisiete años): “Arisnelbis es mi dueto desde que estábamos en cuarto grado. El estar tanto tiempo juntas nos ha ayudado a sincronizarnos mejor,

Somos una en el agua. Le aconsejaría a cualquier joven atleta que se entregue al deporte. Tiene que amar esta profesión”.

Melissa Alonso Díaz (Cienfuegos, diecisiete años): “Desde hace cuatro años integro el equipo nacional y ha sido una larga trayectoria de preparación y de mucho trabajo. A nosotras nos gustan las piscinas; aunque no estemos practicando,  siempre estamos en el agua”.

Zoila Valdés Castillo (La Habana, diecisiete años): “Quiero seguir en el mundo del deporte. El nado fue la mejor opción que tuve en mi    vida, nunca me arrepentiré de eso. Debajo del agua la experiencia es indescriptible. Es mucho sacrificio, debes tener en mente: la respiración, los movimientos, la fuerza…, pero vale la pena”.

“Cuba, en algún momento, tuvo muy buenos resultados en el nado sincronizado, pero fue mermando su desarrollo. Hoy tenemos un equipo muy joven, con mucho talento, buenas condiciones físicas y con ganas de hacer. Ellas están amando el deporte y es justo lo que hace falta para que vuelva a florecer, están motivadas a pesar de las dificultades que tienen que enfrentar”, nos comenta Yunia.

“Es un deporte muy difícil. Requiere de mucho sacrificio y largas horas de entrenamiento que necesita de trabajo técnico, coordinación, expresión artística, sincronización. Además, hay que adaptarse a un medio que no es el habitual y no se puede descuidar el peso corporal…, pero es muy lindo cuando se le entrega el corazón y la vida”, nos apunta Niurka,
quien desde los diez años dio sus primeros pasos omo atleta y ya hoy suman treinta como entrenadora.

“La parte artística en el deporte complementa la rutina y lleva su calificación. Ellas deben expresar con la cara, los brazos,  las piernas, lo que dice la música. Por eso necesitan mucho el trabajo de flexibilidad, acrobacia, ballet clásico, coreografía, proyección artística.

Todo ello lo trabajamos en tierra y después lo llevamos al agua”, nos explica Jany, quien fue atleta de gimnasia rítmica y hoy esta especialidad es afín con el trabajo que aquí realiza.  

Un poco de historia…nado sincronizado combina rutinas acrobáticas con elementos técnicos. Tiene sus orígenes a fines del siglo XIX.  Algunos historiadores refieren que la primera competición ocurrió en 1892, en la ciudad de Yorkshire, en el centro de Reino Unido. Sin embargo, no fue hasta 1984 que ingresó como deporte olímpico durante la cita en Los Ángeles, Estados Unidos.

En Cuba se practica desde 1962. Luego del triunfo revolucionario, Eduardo Alonso creó el grupo de Ballet Acuático. A partir de 1971 la disciplina se hizo extensiva por otras provincias del país. En los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, el equipo cubano logró su primera clasificación en la modalidad de Dueto y Solo.

¿Solo para mujeres?
Durante mucho tiempo ha sido una disciplina exclusiva de las féminas, aunque los hombres, desde finales del siglo XIX, tuvieron un papel esencial cuando l nado era conocido como ballet acuático.

Actualmente existen torneos internacionales y regionales donde participan atletas de ambos sexos. En el 2015, en la ciudad rusa de Kazán, se celebró por primera vez el mundial de natación sincronizadaen el que podían competir los
hombres. ¿Quién sabe si en el futuro el Comité Olímpico Internacional permita a participación de los chicos en las
olimpiadas?

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