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 Y
Cienfuegos se levantó en armas
Texto y fotos:
Carlos Castro Sánchez
No obstante las campañas de prensa del tirano Fulgencio Batista y
sus seguidores, el clima de abusos, torturas y crímenes en Cuba
era tan insostenible que hasta entre los propios militares uno
encontraba rechazo a tantos males. Ya no
eran solo las fuerzas revolucionarias
y el pueblo quienes justificaban y daban apoyo a la lucha armada
contra el régimen corrupto y asesino, también crecía el respaldo
entre los hombres honestos de uniforme.
Surgió así el
plan de realizar una sublevación coordinada de varias unidades
navales en las ciudades de La Habana, el Mariel, Cienfuegos y
Santiago de Cuba. Mas, en la fecha acordada - 5 de septiembre de
1957 -, solo las fuerzas cienfuegueras entraron en acción. En
horas tempranas del amanecer penetraron en el Destacamento Naval,
detuvieron al jefe de aquel enclave y a todos los representantes
de la tiranía, y ocuparon la instalación. También hubo
enfrentamientos en la Policía Marítima que rápidamente se rindió y
en la Estación de la Policía Nacional, aunque esta opuso mayor
resistencia a los sublevadas.
El
memorable levantamiento de Cienfuegos devino prueba del apoyo
popular a la lucha armada contra el tirano y demostró que era
creciente el movimiento revolucionario y su alianza con el pueblo,
hasta el punto de que a ellos se sumaban muchos militares
honestos. Mostró también la fuerza que concedía la unión de todos
y, por eso, fueron capaces de dominar durante cerca de 20 horas a
una de las más importantes ciudades del archipiélago.
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