éstos ya resultan letra
muerta. Son constantes las violaciones de los documentos
suscritos. De ello se encargan, con especial arte, tanto el
Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA) como la
Unión Nacional para la Integración Total de Angola (UNITA),
cuyas fuerzas son financiadas y dirigidas por la Agencia Central
de Inteligencia de los Estados Unidos de América, el gobierno
racista de Sudáfrica y Zaire.
Por ello, ante la cercanía del 11 de noviembre, fecha
previamente acordada para la constitución del estado angolano, y
los evidentes planes de frustrarla, la dirección del MPLA
solicita la colaboración de Cuba.
Ante el llamado urgente a la solidaridad probada del pueblo
cubano, este responde de inmediato. La solicitud era de un
centenar de instructores militares y la Isla envía cerca de 500.
No puede ser de otro modo, cuando desde hacía un tiempo
instructores sudafricanos entrenaban a las hordas del FNLA y de
la UNITA, dentro del territorio angolano, y sus tropas ocupaban
posiciones clave en Calueque y Ruacaná, pretextando proteger el
complejo hidroeléctrico del río Cunene. Más tarde hacen igual
con la guarnición portuguesa de Moçamedes. Ello sucede
simultáneamente con las crecientes amenazas provenientes de
Zaire y el silencio cómplice de Portugal.
Entre los días 2 y 3 de noviembre, en Catengue, al sur de la
provincia de Benguela, instructores militares cubanos unidos a
sus alumnos angolanos intentan frenar el avance de la columna
blindada sudafricana que, a partir del 14 de octubre, avanzaba
desde la vecina Namibia rumbo a la codiciada ciudad de Luanda.
Constituye esta la primera resistencia organizada por cubanos
y angolanos con la que tropiezan los invasores y esto les cuesta
numerosas bajas, no obstante su superioridad numérica en hombres
y armamentos.
Solo a esto último se debe el que no hayan podido ser
detenidos del todo. La generosa sangre cubana y la angolana
fueron derramadas juntas por vez primera, en aquella memorable
ocasión.
LA OPERACIÓN CARLOTA
Esta nace a partir del momento mismo en que los sudafricanos
muestran al mundo que sus verdaderas intenciones no son las de
contribuir a la independencia, sino por el contrario, aplastar
cualquier intento que les impida apropiarse de Angola.
El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se reúne el 5 de
noviembre con el Batallón de Tropas Especiales, a quienes habla
de la situación existente en la hermana nación invadida y de lo
difícil que resultaría para los combatientes angolanos solos
salir victoriosos de ella.
Da a conocer también que algunos de los instructores cubanos
habían caído y era necesario detener a los invasores, impedirles
llegar a la capital y que en ese empeño, de seguro, muchos no
regresarían vivos, lo cual le era muy duro reconocer, porque él
no podría acompañar a las tropas internacionalistas cubanas como
era su deseo y disposición.
Nadie se amedrentó ante el riesgo. La decisión personal de
los hombres fue partir de inmediato hacia el combate. Cumplir la
misión de ayudar a los hermanos, aun a riesgo de morir en el
empeño de impedir que Sudáfrica y los imperialistas yanquis se
salieran con la suya.
Se inició, de este modo, la Operación Carlota, que duró hasta
el 25 de mayo de 1991, es decir, más de quince años y medio.
Entonces retornaron a la Isla los últimos 500 internacionalistas
cubanos en África, dejando tras de sí una República de Angola
independiente y soberana, incluso cuando los enfrentamientos
contra la UNITA no habían cesado del todo.
La presencia cubana en tierras africanas contribuyó también a
la independencia de Namibia y a la desaparición del régimen
inhumano del apartheid imperante en Sudáfrica. Esa verdad no la
olvidará jamás la humanidad.
Acuerdos de Alvor
En enero de 1975 se produce un encuentro internacional
destinado a organizar el proceso de descolonización de Angola.
Luego de seis días de negociaciones entre el gobierno de
Portugal —a la sazón la metrópoli—, el Movimiento Popular para
la Liberación de Angola (MPLA) —de probadas raíces
independentistas, democráticas y humanistas— y las
organizaciones títeres (sometidas a los designios del
imperialismo yanqui y de los gobernantes racistas sudafricanos):
el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y la Unión
Nacional para la Integración Total de Angola (UNITA) nacen los
acuerdos que fijaron la fecha del 11 de noviembre de ese año
para proclamar la independencia angolana. Como la cita se
efectuó en el balneario turístico de Alvor, en Portugal, los
acuerdos pasaron a ser conocidos con ese nombre.
Estos establecían la constitución, para el 31 de enero de
1975, de un gobierno transitorio, que estaría integrado por
representantes de Portugal, MPLA, FNLA y UNITA; además de la
convocatoria a una Asamblea Constituyente el 30 de abril y la
celebración de comicios generales a fin de elegir los poderes
Ejecutivo y Legislativo nacionales. La República de Angola sería
proclamada el 11 de noviembre, reconociéndose su condición de
nación independiente y soberana.