Aniversario 30 Misión Militar Cubana en Angola

Operación Carlota

Carlos Castro Sánchez

Después de largos años de lucha contra los colonialistas, a fin de conquistar la total independencia, los combatientes del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) ven como, transcurridos ocho meses de los Acuerdos de Alvor, éstos ya resultan letra muerta. Son constantes las violaciones de los documentos suscritos. De ello se encargan, con especial arte, tanto el Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA) como la Unión Nacional para la Integración Total de Angola (UNITA), cuyas fuerzas son financiadas y dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América, el gobierno racista de Sudáfrica y Zaire.

Por ello, ante la cercanía del 11 de noviembre, fecha previamente acordada para la constitución del estado angolano, y los evidentes planes de frustrarla, la dirección del MPLA solicita la colaboración de Cuba.

Ante el llamado urgente a la solidaridad probada del pueblo cubano, este responde de inmediato. La solicitud era de un centenar de instructores militares y la Isla envía cerca de 500. No puede ser de otro modo, cuando desde hacía un tiempo instructores sudafricanos entrenaban a las hordas del FNLA y de la UNITA, dentro del territorio angolano, y sus tropas ocupaban posiciones clave en Calueque y Ruacaná, pretextando proteger el complejo hidroeléctrico del río Cunene. Más tarde hacen igual con la guarnición portuguesa de Moçamedes. Ello sucede simultáneamente con las crecientes amenazas provenientes de Zaire y el silencio cómplice de Portugal.

Entre los días 2 y 3 de noviembre, en Catengue, al sur de la provincia de Benguela, instructores militares cubanos unidos a sus alumnos angolanos intentan frenar el avance de la columna blindada sudafricana que, a partir del 14 de octubre, avanzaba desde la vecina Namibia rumbo a la codiciada ciudad de Luanda.

Constituye esta la primera resistencia organizada por cubanos y angolanos con la que tropiezan los invasores y esto les cuesta numerosas bajas, no obstante su superioridad numérica en hombres y armamentos.

Solo a esto último se debe el que no hayan podido ser detenidos del todo. La generosa sangre cubana y la angolana fueron derramadas juntas por vez primera, en aquella memorable ocasión.

LA OPERACIÓN CARLOTA

Esta nace a partir del momento mismo en que los sudafricanos muestran al mundo que sus verdaderas intenciones no son las de contribuir a la independencia, sino por el contrario, aplastar cualquier intento que les impida apropiarse de Angola.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz se reúne el 5 de noviembre con el Batallón de Tropas Especiales, a quienes habla de la situación existente en la hermana nación invadida y de lo difícil que resultaría para los combatientes angolanos solos salir victoriosos de ella.

Da a conocer también que algunos de los instructores cubanos habían caído y era necesario detener a los invasores, impedirles llegar a la capital y que en ese empeño, de seguro, muchos no regresarían vivos, lo cual le era muy duro reconocer, porque él no podría acompañar a las tropas internacionalistas cubanas como era su deseo y disposición.

Nadie se amedrentó ante el riesgo. La decisión personal de los hombres fue partir de inmediato hacia el combate. Cumplir la misión de ayudar a los hermanos, aun a riesgo de morir en el empeño de impedir que Sudáfrica y los imperialistas yanquis se salieran con la suya.

Se inició, de este modo, la Operación Carlota, que duró hasta el 25 de mayo de 1991, es decir, más de quince años y medio. Entonces retornaron a la Isla los últimos 500 internacionalistas cubanos en África, dejando tras de sí una República de Angola independiente y soberana, incluso cuando los enfrentamientos contra la UNITA no habían cesado del todo.

La presencia cubana en tierras africanas contribuyó también a la independencia de Namibia y a la desaparición del régimen inhumano del apartheid imperante en Sudáfrica. Esa verdad no la olvidará jamás la humanidad.

Acuerdos de Alvor

En enero de 1975 se produce un encuentro internacional destinado a organizar el proceso de descolonización de Angola. Luego de seis días de negociaciones entre el gobierno de Portugal —a la sazón la metrópoli—, el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) —de probadas raíces independentistas, democráticas y humanistas— y las organizaciones títeres (sometidas a los designios del imperialismo yanqui y de los gobernantes racistas sudafricanos): el Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA) y la Unión Nacional para la Integración Total de Angola (UNITA) nacen los acuerdos que fijaron la fecha del 11 de noviembre de ese año para proclamar la independencia angolana. Como la cita se efectuó en el balneario turístico de Alvor, en Portugal, los acuerdos pasaron a ser conocidos con ese nombre.

Estos establecían la constitución, para el 31 de enero de 1975, de un gobierno transitorio, que estaría integrado por representantes de Portugal, MPLA, FNLA y UNITA; además de la convocatoria a una Asamblea Constituyente el 30 de abril y la celebración de comicios generales a fin de elegir los poderes Ejecutivo y Legislativo nacionales. La República de Angola sería proclamada el 11 de noviembre, reconociéndose su condición de nación independiente y soberana.
 

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